


Esta obra está dedicada a la maravillosa ciudad de Venezia, a sus puentes peatonales, a sus canales navegables y a sus encantadoras góndolas.
La Basílica de Santa Maria della Salute se representa como elemento principal acompañada de un par de góndolas en primer plano.
La pincelada es visible y dinámica, especialmente en el agua, para sugerir reflejos y movimiento.
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